jueves, 3 de enero de 2013

El encargo


No sé si seré capaz de cumplir con el encargo no pedido pero si transmitido, que me han hecho las personas que más aprecio. Hablo en presente, con vocación de transmitir futuro.

Nacemos con encargo bajo el brazo. Otros nos los vamos cargando con mayor o menor fortuna nosotros mismos.

Soy ejemplo de pocas cosas, pero para algunas sé que tengo algunas cualidades. Rebuznancia intencionada, como en tantas ocasiones.

Sabes una cosa, tenemos una fuerza interior que es capaz de levantarnos, de hacer que sigamos adelante. 

Pero no sólo eso, también nos lleva a disfrutar y transmitir nuestras ganas de vivir, de luchar, de aprender de cualquier circunstancia.

Todo ello sin negar malos momentos. Siempre los tenemos, pero aún en los peores, podemos recordar lo que somos, lo que nos han hecho, los que nos han hecho y levar anclas al presente con visos de futuro.

Lo que nos han hecho. Dar gracias a la vida, a las personas que nos lo han hecho.

Los que nos han hecho. Dar gracias a la vida, alas personas que nos han hecho.

Qué seríamos sin ese ser social que se enriquece.

Qué seríamos sin las personas que nos han marcado no la cara sino el alma.

Las que han hecho posible que naveguemos en nuestro inerior y crezcamos.

Las que han hecho posible que naveguemos en nuestro inerior y deseemos vivir hasta cruzar la mar océana.

Esa extraña magia que nos lleva a la sincronicidad que nunca es casual aunque lo parezca.

Cierto que tiene porciones de casualidad, pero algo lo empuja más allá de la mera sincronía.

Son conexiones que nos generan y regeneran, que nos hacen profundizar al sumergirnos en el mundo de los sueños y la realidad.

Sabes que vales, no necesitas que yo te lo diga.

Aún así, la sincronicidad me lleva a hacerlo.

Fue el encargo y lo que aprendí.

La motivación es intínseca, bucea en nuestro interior. 

Lo que nos da ganas de vivir, de aprender, de disfutar, de compartir, de ser social en el mundo de los sentimientos es consustancial a nosotros mismos y a la vez afluye de nuestras sincronías.

Viviré mientras una gota de vida recorra mi ser. Aspiro a más, aunque no sé de que manera.

Miento por una vez, sí que lo sé y lo callo y no lo voy a hacer.

Porque se vive tras la vida y qe cada cual lo interprete a su personal modo.

Yo lo hago al mío, porque siento las personas que viven en nosotros.

Háganse dueños de la magia que nos lleva a abrir los ojos a diario, a respirar el frío de la mañana, a sentir el calor de un abrazo, la dulzura de una mirada, la sincronicidad de una relación que nos enriquece.

Hazte dueña de la grandeza que llevas dentro, la que te permite darnos energía cuando muchos pensarían que te la debemos dar.

Regálanos tu energía, ejemplo extraño de grandeza que crece al ser donada.

Energía verdaderamente sostenible la crece mientras la compartimos.

Me agrada volver a leerte. 

Releer es un placer cuando está escrito con sentimiento.

Seguir escribiendo, enseñando lo que no has dejado de compartir.

Grande, eres grande. Y no soy sólo yo el preso de sincronicidad. Otras personas lo aprecian.

Sabes por qué.

Porque te aprecian.

Y tú te podrías preguntar que extraño designio es el que les lleva a apreciarme.

Algo casualidad, mucho palabras que expresan más allá de lo escrito, actos y sensaciones que nos hacen grandes.

Eres grande.

Y te lo agradecemos.

Se lo agradecemos a esa también casual sincronicidad que nos permite apreciarla.

Gracias

Mapa de gratitudes: Sí, me gusta :)

Mapa Mundial de las Gratitudes. La gratitud es contagiosa 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Retuits del alma

No siempre dedicamos el tiempo necesario a parar y pensar un poco sobre las cosas que hacemos y vivimos. Este es uno de esos momentos en los que voy a parar para valorar, sentir, disfrutar de esos instantes y separar lo accesorio de lo realmente importante.

De todos los seguidores que tengo en Twitter, uno en especial me hace sentir como ningún otro.

De sus tuits y retuits brotan cariño, alma y conciencia social.

Pronto marcó estilo personal. Pronto, desde que comenzó a seguirme, me atrapó ese dedo virtual y real y ya nunca pude dejar de seguirlo.

Me siguen desapareciendo libros cuando. En concreto, el último, sobre storytelling, desapareció misteriosamente como solía hacerlo.

He logrado que no le obsesionen las notas. Ya sabe que hay cosas más importantes y no limita su conocimiento a unas clases tradicionales. Nunca lo ha hecho. Siempre ha disfrutado de aprender. Para él, como debería de ser para todos, aprender es un placer.

Estas, y no otras, son las razones por las que vivir.

Yo soy porque nosotros somos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Somos tribu

Perdóname, lo siento. Cómo explicarte. Eres como ese amigo, familiar, persona apreciada a la que constantemente recuerdas y quieres descolgar al menos un teléfono y, no sabes muy bien por qué, no lo terminas haciendo. Esa neoliberal, neoliberal senda del estrés en la que nos vamos viendo inmersos y que nos asalvaja, aunque no siempre la podamos responsabilizar. En el fondo, no somos conscientes de ser los únicos responsables y nos dejamos agarrar, paralizados entres sus garras y obligaciones.

Hacía ya algún tiempo que no me asomaba entre los vanos de tus ventanas, para sentirme parte de ti, para considerarme parte de tu casa, que digo, de mi casa. Siempre había sido así, pero la apisonadora, una vez puesta en marcha evita que nos paremos a pensar, que digo, a sentir, a sentirlo.

Mi sobrina. Le digo. Ahora sentada aquí, y treinta años, enseguida, miras atrás y piensas que no es un tópico, que se te escapa como el agua cuando tratas de agarrarla entre los dedos de las manos.

Hoy, sin prepararlo, tal y como suceden las buenas cosas, tuve una nueva oportunidad de comprobar que Manolo y Rosita hicieron bien el trabajo.

Desde su partida de viaje del inserso, para disfrutar de su juventud, no nos habíamos reunido de esta manera, sin esperarlo.

Llego al restaurante. Miro y me pregunto, ¿no es ese Domingo? Sí. No lo esperaba. Manolo últimamente nos acompaña, quizás echando de menos el calor que siempre nos brindaron antes del viaje. No lo esperaba, la conjunción de astros se había producido, pero no por la reunión improvisada, sino por los equilibrios que permiten disfrutar del rato y prolongarlo por placer, sin forzar. 

Sensaciones que en nuestra vida sólo se producen en momentos mágicos.

Disfrutamos y sentimos la hermandad. Rosita y Manolo lo hicieron bien. Nos sabemos hermanos por encima de la circunstancias y los momentos.

La familia, cuando te vuelves adulto, aunque sea parcialmente (nunca lo hacemos del todo) te hace saber que la familia se encuentra donde tú te encuentras, donde tú la creas.

Pero que grato es saber, que por encima de celos infantiles más comunes de lo que pensamos y más destructores, en tantos casos, de lo que a las personas les gusta siquiera reconocer, incluso reconocerse, seguimos siendo familia y disfrutamos del rato, de esos ratos elegidos. Sabemos que estamos ahí.

La otra familia, la que construimos, también es importante. Son los ratos que vivimos, que construimos, que nos ganamos. Los teléfonos que no hace falta descolgar para saber que están ahí.

El otro día, sin ir más lejos, una compañera me dijo: tu amigo Reyes, cuídalo, que joya tienes ahí. Me llegó. No me dijo nada nuevo, nada que yo ya no supiera. La novedad era que ella lo dijera. Procuro no juzgar, aunque sea inevitable que en nuestra condición en ocasiones lo hagamos. Sé que todos podemos mejorar. La experiencia y la reflexión me lo han enseñado. 

Lo sé porque yo lo he hecho. Lo sé cuando me detengo a comprobarlo y cuando evito que todo sea arrastrado.

Cuando veo a una persona o a un alumno que humanamente no soporto, levanto la vista, miro más allá de sus circunstancias, prolongo la mirada, la postergo o la encamino hacia sus probabilidades, la mantengo en el horizonte aunque muchas veces me cueste. Y, el tiempo, me ha dado muchas veces la razón. No todas, lo reconozco, pero sí las suficientes como para mantener la esperanza en mí, en ti.

Los amigos, sí l o s a m i g o s . Son la sal yodada de la vida. La familia, son la familia, la primera y la última, la que sientes, la que sabes que está ahí, la que no te va a fallar, la que no es circunstancial, la que sabe de tu humanidad y que tú sabes de la suya, la que está para celebrar, para llorar, para servirte de apoyo cuando te equivocas, sobre todo cuando te equivocas, auqnue no sólo para eso.

¿Lo has sentido? Eres afortunado, no eres neoliberal, no eres salvaje, no te has dejado asalvajar.

Cuando tu amigo se equivoca, cuando es humano, cuando yerra, es cuando más lo necesitas, porque te recuerda que necesitas ayudarlo, cuando te hace sentir humano realmente, cuando te hace abandonar tu pasado reptiliano, el que todos,  inequívocamente, tenemos .

Sí, ya lo sabía. Recientemente lo comprobé. No necesitaba que me lo dijeras, pero no sabes hasta que punto el que me lo hayas recordado me ha llenado de esperanza. Nada está perdido, Mercedes. Tú bien lo sabes. No te lo voy a repetir, aunque lo incluyeras en la última carta y por pudor lo suprimiera.

Cuando peores se pongas las cosas, mejor lo sabremos. No es que defienda el flagelo, sólo me faltaba eso cuando me rebelo. Es que esa es la resiliencia que nos hace fuertes.

Somos tribu: Conchita, Reyes, Miriam, Oke, Ana, Magaly, Jesús, José Andrés, Teobaldo, Maru-Mary, David, Domingo, Manolo, Rosita, Carmen, Juani, Amelia, Nino, Sigfrido, Julita, Olga, Inma, sé que no hace falta que siga, sé que no me echarás en cara, que no te haya hecho salvaje social y natural, que estás ahí, que estamos ahí.

Somos tribu y una tribu...Síguelo tú.

P.D.: siempre había evitado lo de tribu. La hago mía.



jueves, 12 de julio de 2012

Lo que me enriquece

Es curioso, cuando comencé este blog lo hice haciendo una declaración de intenciones. Me propuse no decorarlo, no añadir ninguna imagen, dejar únicamente las palabras al descubierto, quizás en un intento de mostrarme tal cual soy, tal cual lo siento, sin tapujos ni decoraciones, sin distracciones.

En otra etapa, también por alguna necesidad, busqué la imagen como compañía, como manera no de huir de lo que trataba de contar acerca de lo que sentía, sino de buscar la luz que necesitaba por algún lugar.

Y, sin embargo, llevo con este tres post en los que no añado ninguna imagen, como si necesitara volver al principio para reorientarme, para encontrar alguno de aquellos faros que en la oscuriodad siempre me mostraron el camino.

Uno,yo en este caso, recuerda, recuerdo, en especial, las cosas que nos van enriqueciendo, con las que vamos llenando nuestras mochilas. No son pocas, lo reconozco. Pudieran parecerlo cuando tratamos de mirarlas, pero una vez que nos sosegamos y tranquilamente somos capaces de mirar atrás, nos damos cuenta de lo mucho que hemos aprendido y tratamos de compartirlo. Siempre devolvemos algo.

Recuerdo la primera vez que asistía a un clinic internacional de etrenadores de baloncesto. Mitad por engreimiento, mitad por desconocimiento, pensé que no había aprendido mucho de todo un campeón del mundo. Y es cierto que aún hoy sigo pensando lo mismo, que en aquella ocasión aprendí poco, pero no es menos cierto, que transcurridos los años, fui capaz de mirar atrás, y percatarme de que los verdaderos aprendizajes no se hacen de golpe, sino uno a uno y que sólo la distancia y las curas de humildad nos hacen conscientes de ellos.

Igualmente recuerdo como un año me destinaron a un centro al que acudí con no pocos reparos y sin embargo, fue de esos años inolvidables que el tiempo, la distancia, el aparente alejamiento, no han podido hacer mella.

Las personas con las que entablé amistad en aquella época, se encuentran entre las mejores de las que puedo recordar. Basta descolgar el teléfono parsa saberlo, basta el sentirlo para recordarlo. En realidad ni eso. Únicamnete pensar en ello de vez en cuando, es sentirlo, nada ha cambiado aunque pueda parecerlo.

Son esas circunstancias las que nos enriquecen, las que nos acompañan, las que obtienen de nosotros más de lo que podemos dar, lo mejor de nosostros mismos.

No las necesitamos, sin embargo, no podríamos vivir sin ellas. Es más, son las que nos mantienen con vida.

Cada año, uno va llenando su particular mochila con lo que nos va enriqueciendo, con lo que va formando parte de uno mismo.

¡Qué sería de nosotros sin esas cosa que nos importan, que dejan mella! Y ni siquiera tratamos de obtener nada a cambio. Nos vale con vivirlas, con enriquecernos y comaprtir parte de ello.

Miro atrás y me siento afortunado. Sé que no todo ha sido así, tan sencillo, pero siemrpe hemos aprendido de todo y de todos. Siempre he tratado de compartir las cosas que me han enriquecido. Y siempre me han devuelto con creces todo lo que he tratado de dar.

Miro y me enriquezco.

Lo que me enriquece

sábado, 30 de junio de 2012

Te respondo

Ya te he respondido por correo. Ahora lo hago de esta manera. Ya te dije que tal y como me estaba poniendo lo iba a hacer de otra manera. El resto lo tendrás que adivinar. Sé que, como otras veces, lo harás.

¡Estás desaparecido! ¿Fin de curso? ¿Otras variables? ¿Otros imponderables?

Como te dije, lo intentaré.

De vez en cuando, para podernos encontrar, nos perdemos un rato, por un rato, a pasar un rato.

Quizás sea uno de esos ratos lo que me tenga por aquí. Sin quizás.

¿Qué qué quiero?

Esa pregunta no me la has hecho tú, al menos de manera variable o imponderable. o quizás sí. Seguro que sí.

Intuyes, ya me conoces.

No lo sé. Crees saberlo cuanto te preguntas. Más bien lo intentas cuando una amiga te ayuda a hacerlo.

¿Por qué no me acompañan las imágenes?

Quizás porque para el reencuentro sea necesario volver atrás. Sin quizás.

Esto comenzó con palabras. Con palabras que abrazan.

Y, sin embargo no las siento. Tal como lo siento.

O sí, pero por eso mismo ahora no las siento.

¿Estás seguro?

Nunca lo he estado. Tampoco me lo has preguntado, al menos de manera variable o impondrable, o quizás sí. Seguro que sí.

Intuyes, ya me conoces.

No lo sé. De esa manera nunca lo he sabido. Claro que tengo mis certezas. Siempre las he tenido. Incluso en los peores momentos. Pero nunca las he tenido todas conmigo. Ahora menos.

Nunca lo he pretendido. Ya lo dijo el poeta. Caminamos, al menos lo creemos.

Un velero en medio del Atlántico.

¿ A dónde se dirige? Sólo tiene un capitán. Depende de él. O no.

¿Prepotencia? No, al contrario. Necesidad de usar la brújula, el astrolabio, de encontrar la isla de los cinco faros.

¿De qué te valen los instrumentos?

De poco si no sabes cuál es tu próximo paso, tu próximo puerto.

Entonces comprendes que no puedes quejarte, guardar rencor ni buscar culpabes.

No usastes los instrumentos de navegación aunque ahora te preguntes el porqué.

Excusas tienes muchas, pero es una realidad. Razones también, pero aún así no percibistes el viento necesario que soplaba sobre tus velas. Te confundiste con otro o quizás hayas perdido la costumbre.

No sabrás si llegarás al puerto que ahora quieres. Quizás el viento haya dejado de soplar. Seguro, al menos por el momento.

Los vientos son cambiantes. Sólo tú puedes elegr aprovecharlos.

¿Volverán las tristes golondrinas?

¿Quién sabe?

Pero seguro que no serán tristes.

A fin de cuentas, hasta ahora has soportado temporales y nunca has doblado tu mástil.

A estas alturas espero haberte contestado. En realidad no sólo eso. También espero habérmelo hecho y que hayas llegado hasta aquí con mis pistas.

Esas que suelen jugar al despiste, pero sin intención alguna de engañar.

Eso no lo soportaría.

Bueno, claro que lo soportaría, lo que sucede es que nunca es mi intención.

Entre las procelosas aguas de un Atlántico enfurecido y la mar en calma de la latitud de los Caballos, se mueven muchos vientos. Ahora procedía haberte preguntado yo, pero la falta de costumbre me ha hecho que no lo haga.

Sólo la estela nos dirá.

P.D.: ya me contarás


Hace tiempo que no te escribo

Hola:

Ya sé que hace tiempo que no te escribo, que tantas veces me muestro egoista y sólo lo hago cuando quiero contarte algo.

Lo sé, aún así creo que siempre me escuchas y me das tu opinión.

También sé que me lo merezco, que no he hecho nada por darme cuenta o que he creído, como tantas veces que no puedo jugar. Cuando renuncias al tacto no tienes de lo que quejarte. Cuando te inhibes hasta el punto de no sentir, ¿de qué hablas? No tengo derecho ni al pataleo ni a la queja.

Pero igual me he equivocado como otras veces, o quizás como ninguna, al menos como pocas.

No soy tan aguantable como pienso ni todo el mundo me aguanta como creo.

Tampoco creo que haya tanta gente que me aguante ni por la que esté dispuesto a renunciar a parcelas de mí mismo ni a cuotas de mi responsbilidad.

Por todo ello, creo que quizás me he equivocado como otras veces, al menos como las pocas en la que lo he sentido, tanto yo como tú.

No estoy dispuesto, no lo estaba, sigo sin estarlo, a renunciar por cualquier cosa ¡Qué mal suena dicho así! Sobre todo cuando no es objeto. Pero no he renunciado, nadie es culpable. Quizás sólo yo, pero las inacciones, los miedos, las esperas, las creencias son así o nos hacen actuar así hasta que las evidencias nos muestran otra cosa.

Es al menos anecdótico, como en tan poco tiempo el  destino te pone en distintas caras. Recibes, das, te piden, miras para otro lado, miran para otro lado sin dejar de mirarte.

Ya sé que sólo me cabe esperar y no culpar a nadie de mis propios errores.

Siemrpe ha sido así.

Sólo me queda esperar otra vuelta del destino de todos los días.

En fin, gracias por escucharme de nuevo.

Un abrazo.

Hasta pronto.


sábado, 24 de diciembre de 2011

MOTIVOS PARA CELEBRAR?

No lo sé, quizás por ello me lo pregunte.

Muchas cosas han pasado y están por pasar. Puede que en unos años no terminemos de conocer esta parte del mundo que lleva unos años cambiando, que el dios mercado acabe por suplir hasta los deseos más íntimos y nobles, que las personas desesperadas dejen de serlo y se asimilen a las fuerzas caníbales que están moviendo los hilos del mundo.

¿Es que esto no ha sido siempre así? Sí, desde luego para una parte del mundo, y también para la otra, sólo que le daban una manita de pintura y le dejaban disfrutar de las migajas.

La cosa ha cambiado en que se han quitado caretas y se han dado cuenta de que la vaca mundial ya no da más leche, al menos si no recurren a reunir todas las migajas y reunirlas en sus pocas manos para que parezcan mucho.

Pero resulta que esto es temporal, que el mundo no da a este ritmo para dos telediarios históricos y medioambientales más, que la ceguera de su ambición espuria amenaza con sepultar a la humanidad entera. Y, ellos, aunque se crean a salvo, aunque sean un mal ejemplo de la misma, también son humanidad y también sufrirán las consecuencias de sus actos, de una u otra manera.

Y lo saben, pero sólo les interesa el ahora. Pero las cosas cambian muy deprisa últimamente, y lo mismo esos mañanas no están tan lejanos y se les vuelven hoy más rápidamente de lo que piensan y lo hacen contra ellos de manera imprevisible.

Cuando se abre la caja de los truenos, Pandora se vuelve impredecible. 

Si enciendes la mecha, no te puede extrañar que te reviente antes de tiempo y en tus propias narices.

No les importa, nunca les ha importado. Siempre les ha reventado en las caras de otros.

Nosotros no permanecemos ajenos. Nunca nos importó, al menos lo suficiente, cuando reventó en las caras de otros. Siempre nos mantuvimos calentitos y tranquilos tirando un poco de la esquina de la manta con un poco más o menos de frío según la ocasión.

Pero ahora nos empieza a dar frío. Han tirado de la manta y lo han hecho no porque necesiten más manta. Llega un momento en que más manta sólo te produce calor. Sólo la aguantas si tienes trastocados tus valores termométricos más básicos. Entonces les puede suceder como a nosotros, que el caldero fue hirviendo poco a poco sin que nos diéramos cuenta, hasta que nos frieron del todo. 

No son ajenos a los fritangos. La historia ya los ha freído más de una vez, pero vuelven a las andadas. Así es la desmedida ambición humana, esa que disfruta comiendo carne humana mientras la pasa por la freidora.

Sé, que aunque la realidad no dista mucho de esto, aunque los momentos no me acompañen, aunque sepa que no soy así y que no me rindo fácilmente, que me crezco ante las dificultades aunque no sea ajeno a la fatiga, que sigo creyendo en las cosas buenas del ser humano, ciego o cegado.

No en vano, si miras un poco a tu entrono próximo o lejano, somo más y a lo mejor nos da por leer a Saramago, nos quedamos ciegos y comenzamos a ver claro.

Algunas veces me han dicho, que entre pesado y pesado mensaje, algunas veces tengo lo que llaman don de   enviar alguno en el momento apropiado.

Hoy me los han enviado a mí. Una llamada, un correo, un sms, un What´sApp que se estila ahora, una imagen con palabras. Imagínate que potencial. Si una imagen vale más que mil palabras, que no valdrá una imagen con palabras.

Aunque no estés... estás. Lo agradezco porque no estoy.
Lo agradezco porque están en múltiples maneras, porque están en conexiones invisibles que percibes si te paras un momento a hacerlo. Incluso quién aún no lo ha hecho, sé que está, sé que están.

Siempre hay motivos para celebrar. También para abrir los ojos y mirar. 
¿Verdad, Saramago?

Imagen de Anoniman de hoy que me ha enviado una amiga


jueves, 8 de diciembre de 2011

Corazón

Me preguntaste que cómo le iba, me dijiste que querías saber de ella y que la echabas de menos.

No eres la única, nosotros también te echamos de menos. De vez en cuando se me presenta esa imagen de las dos subiendo por la pendiente que daba acceso al aparcamiento, enfrascadas en sus charlas habituales, mientras yo esperaba y disfrutaba de la espera porque sabía que la educación no terminaba entre cuatro paredes y que la carga emocional era y es el combustible no contaminante y sostenible, cuando es positiva.

Nunca habrá en nuestros corazones espacio suficiente para el agradecimiento, para la oportunidad que nos brindan las malas ocasiones para descubrir la bondad que hay en el mundo a pesar de que muchas cartas juegan en su contra. 

Espacio infinito que se ve superado por la necesidad de agradecimiento. 

Toletas que fueron y toleta que acompañó y ofreció todo un recital de humanidad y cariño en los momentos necesarios. Tenía toda la razón para tenerla en tan alta estima y es un signo más de esperanza en el ser humano en estos tiempos confusos.

Te cuento, no en balde, siempre nos acompañaron.

Comenzó el nuevo curso en el instituto distraída, algo descentrada y con esa alegría vital que siempre tiene para hacer frente a la vida. Por momentos se me escapa su niñez, pero disfruto de la que aún le queda, marcada por ese corazón que siempre ha acompañado a su inmadurez. Ha suspendido algún  control y ha aprobado otros con buenas notas.

Tuve que tomar cartas en el asunto como he hecho siempre. Le quité algunas cosas de las que disfrutaba y le he echado muchas horas. No en vano es mi principal dedicación. 

Su mayor problema siempre ha sido su inmadurez relativa y la falta de concentración en las clases que me ha llevado a dedicarle muchas horas de repetición, unido a su inadapatción a un sistema que traga y vomita y mata y aparca la creatividad. Ella siempre ha sido creativa y podría haberlo sido más en otras circunstancias.

Te diré que está madurando, que ha aceptado las restricciones sin mayor problema y asumiéndolas. Que ha dado un gran salto de calidad que me da esperanzas, que se pone a estudiar muchas veces sin que yo se lo diga, que le dedica muchas horas a repetir, más de las que me gustaría. 

Ayer mismo, repasando con ella, me dio otra de las sorpresas que me llenan de alegría. Al comprobar que sabía todo lo que estaba dando en matemáticas (que siempre le han costado más) me dijo que es que estaba atendiendo en clase.

Parece haber desarrollado la capacidad no sólo para darse cuenta de su importancia, sino para ponerla en práctica.

Además de todo esto, no ha perdido su creatividad. Hace trabajos voluntarios para sus profesores que ella decide hacer, porque lo necesita. Se ha apuntado al periódico del instituto y ya hace artículos.

Lee. Ya llevaba tiempo leyendo, pero es que ahora devora libros y de camino mi cartera.


Disfruto, aunque me cueste, pero siempre ha habido cosas para las que no he ahorrado. 

Disfruto con su explotada afición; Papá se me ha acabado el libro que estaba leyendo, ¿puedo ir a comprar otro? Y claro, al padre se le cae la baba y abre la cartera.

Disfruto, pero sé de alguien que lo hace aún más al ver esta afianzada afición.

Recuerdo, recuerdas cuando recibía quejas de su hermano los primeros años de escolaridad y cómo, siendo fieles a nuestra manera de ver las cosas, nos mantuvimos y pronto vimos los frutos que perduran aún hoy en día y que tan orgulloso me hacen sentir por su humanidad.

Siempre he tenido el cargo de sentir que con ella no pude hacer lo mismo por las circunstancias. Después me costó mucho más, pero nunca he tirado la toalla y estoy comenzando a recoger los frutos.

No sé en que parará todo esto, porque sé que es una carrera de fondo y porque este mundo no ayuda precisamente en estos momentos convulsos. Pero lo qué si que sé es que vamos logrando cosas sin dejar de ser fiel a mi manera de ver la vida y a la suya, aunque sí que hemos dedicado mucho más de lo que me hubiera gustado a tragar y vomitar y menos a la creatividad y a aprender de otra manera.

Pero los frutos comienzan a estar ahí, más allá de unos resultados, en el sostén que da soporte al resto de aprendizajes humanos y escolares.

Aún así, sé que no puedo bajar la guardia y que sólo estamos a mitad del camino.

Corazón siempre ha tenido y cabeza también, aunque hay quién no la pudiera haber percibido escondida entre las telas de su falta de concentración. 

Y es en él, en el que estoy seguro que te guardará para siempre. Más aún cuando sea capaz de mirar atrás (más de lo que ya lo hace) y vaya uniendo los puntos cardinales de su vida.


Pagos diferidos, que siempre he dicho y que ayer mismo disfrutaba al comentar con una amiga como recibía alguno que le costó muchos sacrificios e incluso algunos disgustos.

Corazón.








sábado, 3 de diciembre de 2011

Hola. Acabo de llegar

Hola. Acabo de llegar de cenar con unos amigos. Me he encontrado el correo de Carlos abierto y he grabado la pantalla. Me apeteció enviártela. Puedes ver muchos correos míos sin abrir y otros abiertos. 

Hubo una época en la que no abría ninguno. Ahora abre los que le apetecen y yo me alegro de que ejerza su libertad. 

Le ofrezco posibilidades para que vaya construyendo su mundo, su vida, su formación, sus intereses...y que él elija cómo quiere que vaya siendo. 

Esto también viene al cuento de un curso al que he ido esta semana en mi centro, a mis reflexiones sobre la educación...no basta con lo que damos en clase, hay que abrir campos, expectativas, ayudar a descubrir cosas, probar, fallar, seguir intentando. Muchas veces yerro en el intento, pero cada vez, por escasa que sea, en la que tengo un pequeño acierto, mejor dicho, cada vez que eligen algo entre las cosas que ofrezco, se les abre una ventana. 

El mundo actual está lleno de ventanas y en educación nos empeñamos en no abrirlas, en no dejar entrar el aire, y lo que es peor, en no dejar salir la mirada, que vague, que ronde, que deambule, que descubra su propio mundo, sus propias inquietudes, que no se limite a vomitar, que construya su propio portafolio, que cometa sus errores y encuentre sus placeres.



Claro que mi generación tenía menos faltas de ortografías, pero también lo es que escribía hasta mil veces alguna de ellas. También es cierto que muchos no llegaron al bachillerato y que otros tantos abandonaron en el primer curso sin yo saber porqué. 

Que una vez, en tercero de primaria, con la clase en un silencio hiriente, un profesor se me acercó y me dio tremenda bofetada. Yo, en mi inconsciente y osada niñez me atreví a preguntar por la razón de semejante agresión. Y lo que obtuve por respuesta nunca lo he olvidado: "por si estuvieras haciendo algo".

Era una época de sádicos que campaban a su antojo. Yo no la quiero para mis hijos ni para mis alumnos. Aún así, a pesar de que el sistema avalaba el terror, siempre hubo profesores que no controlaban la situación y se veían desbordados.

A veces, cuando me pongo pesado, mis alumnos me dicen que saco a mis hijos a colación, pero lo hago en un intento de tratarlos como a ellos. Me doy cuenta y busco otra estrategia. Me importan, a veces lo consigo y otras no, como con mis hijos.

Uno se adapta sobradamente al sistema, pero también se ahoga en sus limitaciones, porque ve más allá. Lo compensa, en parte por que le resulta fácil, en parte porque no se deja limitar. Incluso abre alguna ventana en su aula.

La otra se ve dañada en su necesidad de ventanas. Crea mundos paralelos y los realiza, pero se ve dañada en sus posibilidades. Vomita, porque la hago vomitar, incluso va vomitando sola, empero algo de mí propio interior se ve dañado cuando lo hago y cuando lo hace. Sé que cerceno, pero trato de buscar un equilibrio entre realidad exterior y futura y  la castrante, que hace necesaria la vomitada interior.

Opto por promover su correo. Le envío cartas de amor. Aún abre pocas o casi ninguna, pero todo se andará. Puede que me comunique en 2.0 cuando ella vuela ya más allá del tercer nivel, pero todo se andará. Tiene la misma semilla que me plantó mi madre y que logró que yo sobreviviera a un sistema al que tampoco me adaptaba, hasta que yo navegué por mí mismo en el mal de las calmas. Triunfé, aunque renuncié a parte de mi ser. Vendí algo de mi alma, pero siempre estoy a tiempo de recuperarla. De hecho, vivo a ratos para hacerlo.

Espero seguir enviando correos de posibilidades que logren no anegar sendas por trazar y recorrer.

Bueno, te lo mando y lo publico. Quizás valga la pena y de camino me reencuentre con mi blog, con mis sentimientos, con mi alma. A la vez, siento la necesidad de transformar mi blog para que siga siendo el mismo, sólo que encuentre más agua en el pozo.

Hasta otra.

sábado, 6 de agosto de 2011

PARA ELISA, PARA ROSA, PARA MANOLO


(Escucha el vídeo que se encuentra más abajo mientras lees)


Y por fin se reunieron los dos.

Él portaba en una mano su violín y en la otra un ramo de rositas.
Ella se sentó al piano y juntos tocaron de nuevo su pieza favorita: Para Elisa.
Los acompañaron su coro de amigos que también lo esperaban.

Su violín, el piano y el coro sonaron como nunca antes lo habían hecho.

Los turistas que pasaban por calle se acercaron curiosos a escuchar la melodía que se colaba a través de las hendiduras de la vieja puerta, solo que esta vez, al mirar por los cristales, no vieron a nadie.


Después, se sentaron en torno a una mesa y se contaron todas las cosas que durante un escaso año habían guardado para este día.


Para Elisa, para Rosa y para Manolo con todo nuestro cariño y nuestro infinito agradecimiento


Somos + que genes. Somos lo que nos han regalado y lo que hemos sabido hacer con eso. Y nos han regalado mucho. Tammbién nos han hecho regalos que no queríamos. Algunos los hemos sabido aprovechar, otros los hemos podido transformar. También los ha habido de esos que nos han causado dolor o que no hemos sabido sacarles provecho.


Todos, unos y otros, nos acompañan, nos han conformado, nos han hecho.


Muchas han sido las personas que nos han modelado y a todas se lo agradezco, incluso a los dardos envenenados. Cierto que si todo estuviera en mi mano, algunos los hubiera evitado, pero no soy perfecto, más lo evito.


Igual que hay personas que con una palabra, sonrisa, mirada o matiz oportuno o acertado te dan un trazo que te perfila, define o salva, las hay que han hecho eso a diario, durante muchos años. Son más que genes, son regalos que nos han ido haciendo un día y otro también y que han ido más allá de lo primario, de lo más o menos obligado.


Sólo tengo que decir que, aún con lo pasado en los tres contínuos, no sólamente me habían preparado fuerte, sino, sobre todo, agradecido.


Agradecido hasta la eternidad.


Gracias, hay de qué. Vaya que sí.


Espero que me sean suficientes los días. No esperan menos de mí.


Sigo ahora.


Gracias.


"...Su segunda afición fueron los aviones, acompañados de un amplio repertorio de modelos de todas las épocas e historias de la aviación como la de los hermanos Wright o sus predecesores de la mitología griega o el propio Leonardo, a quien admiró en su posterior "etapa de los inventos".

A la par, comenzó otra de sus aficiones: el diseño de todo tipo de aviones, helicópteros y juguetes de cuya plasmación en la realidad se encargaba su abuelo, empleando para ello todo tipo de materiales reutilizados. Aquí se estableció una de sus más bellas y enriquecedoras relaciones, la que trabó con su abuelo..."


LA ILUSIÓN DE VIVIR CON OCHENTA Y TANTOS. Mi ilusión
* OCHENTA
ROSITA
* 183.- PARA ELISA, PARA ROSA.
* 128.- UN RAMO DE ROSITAS.

martes, 10 de mayo de 2011

Disfrutas, tú lo has elegido

Hoy no voy escribir sobre lo que voy a escribir, al menos, no voy a hacerlo de esa manera.
Te propongo que mires a tu alrededor en la habitación en la que te encuentras durante un minuto, fijando tu atención en todos los objetos de color azul que se encuentren en ella. Si no hubieran muchos azules, comienza de nuevo y decide otro color.
Ahora cierra los ojos y piensa en cuantos objetos de color rojo has visto. Sí, de color rojo.
Con las personas sucede igual.
Cuánto tiempo perdemos fijándonos en los aspectos malos de otras personas o en los que no nos gustan, pero, sobre todo, cuánto nos perdemos.
A veces, lo usamos, equívocamente, creyendo que así justificamos nuestras propias inquietudes o, por lo menos, las disimulamos. Cuando no, caemos en una espiral de adrenalina que nos enquista en una hipercolesterolemia de cuantos.
Pero ya lo avisé, no voy a fijar mi atención en ello.
La fijo en cuanto recibes, emites, irradias, devuelves, sientes y no resientes.
En las huellas que vas dejando al caminar, cuando sabes que actúas de prestado, que no estás aquí para llevarte. Mucho menos para llevártelas.
Estar para andar suavemente, dejando las huellas marcadas de una manera natural en el sentido que percibes.
Al marcar un sendero, dejas marcado el de vuelta, para tus regresos o para otros que encuentren tu senda.
Intentas llevártelas, más descubres que no lo conseguirás. Y si no lo haces con las huellas, cuanto menos con la materia.
A estas alturas del camino, redescubres la senda que llevas tiempo pisando y que te has ocultado. y comienzas a disfrutarla. Ya no te cansa, como vegetación resiliente ante el acoso humano, ya no te acosa, sino que lo haces tuyo. Lo fijas en su cara naciente y te bañas en las aguas de abril.
Entonces, puedes ya fijar toda tu atención, o la que puedes, en recibir lo que has dado sin intereses.
Tomas y no coges. No resientes o, quizás, si lo haces, pero sin rencor, con más sentimiento si cabe.
Disfrutas del pasado intemporal, no caduco ni anclado. Lo proyectas al presente, lo irradias al futuro.
Un futuro de confianza, donde el miedo sólo es humano y esporádico.
Disfrutas, tú lo has elegido, para ti y para él, para todos.
Pare Ana, con todo mi cariño.
P.D.: no creas que te vas a librar, por eso, de mis incordios no saludos.

Un fuerte abrazo. Estamos. Estoy

sábado, 9 de abril de 2011

DONDE RESIDE LA BONDAD

La bondad reside en las personas. Las personas son bondad. Basta, a veces, con apartar un poco la tierra para comprobarlo.
Es cierto que hay personas que la tienen tan oculta que no sólo hacen daño a los demás, sino que se lo hacen a sí mismas.
Pero no voy a hablar de esas personas. Voy a hacerlo de las primeras.

Cómo sucede. Das y te dan.
Recibes sin esperar.
Inicias y continúan.
Sientes y transmites.
Te lo enseñaron y aprendiste.
Instantes impagables.
No quieres que te los paguen.
Así es como te sientes y como los sientes.

Fuerza sustentada en buscar los buenos sentimientos que posees.
Resiliencia para ser buenas personas.
Antes creces y resiliente maduras.
No hay duda.

Amor donde el
Yo es necesario, pero no excluyente.
Obsolescente quieren por darlo
Zarpa cuan presente y unido se muestra.
Estigmas fraguados en fuertes raíces.

Ya crece la hierba aún entre el cemento.

Ya crece resiliente entre cultivos.
Unámonos en esencia.
Logros del ser humano.
Imborrables
Sensaciones que recorrerán el infinito
Surcarán en acróstico las leyendas del universo.
Allá donde estén.

domingo, 27 de marzo de 2011

Escrito por Regina Brett, 90 años Para celebrar su llegada a mi edad avanzada

Escrito por Regina Brett, 90 años,
de "The Plain Dealer", Cleveland, Ohio

Para celebrar la llegada a mi edad avanzada escribí unas lecciones que me ha enseñado la vida.

* La vida no es justa, pero aún así es buena.

* La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien.

* Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

* No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

* Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

* Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

* Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

* No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.

* Si una relación tiene que ser secreta, mejor no tenerla.

* Respira profundamente. Eso calma la mente.

* Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre.

* Lo que no te mata, en realidad te hace más fuerte.

* Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda sólo depende de ti.

* Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un "no" por respuesta.

* Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es especial.

* Sé excéntrico ahora. No esperes a ser viejo para serlo.

* El órgano sexual más importante es el cerebro.

* Nadie es responsable de tu felicidad, sólo tú.

* Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"

* Perdónales todo a todos.

* Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.

* El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

* Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

* No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

* No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.

* Llegar a viejo es mejor que la alternativa.....morir joven.

* Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

* Si juntáramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, querríamos los nuestros.

* La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

* Lo mejor está aún por llegar.

* Cede.

* La vida no está envuelta con un lazo pero sigue siendo un regalo.

sábado, 26 de marzo de 2011

HOY ME HE LEVANTADO.

Hoy me he levantado dispuesto a comerme el mundo. Tampoco es eso, no soy un caníbal.
Hoy me he levantado sonriendo al nuevo día. Tampoco es eso, no soy ciclotímico.
Hoy me he levantado inspirando versos. Tampoco es eso, no soy un poeta.
Recomienzo. Tampoco es eso, no soy nuevo en esto.
Continuo entonces.
Siempre he visto así las cosas. Nunca me he plegado a las circunstancias aunque me hayan derribado, a pesar de que me hayan pesado como losas. Siempre me he levantado, aún cuando me ha costado.
Nunca he puesto buena cara al mal tiempo. No sólo es eso, también he tratado de disfrutar de los días lluviosos.
Recapitulo, no es eso lo que quiero decir. No me he levantado dubitativo ni pretendo ser un héroe.
Se acabó. Comienzo sin más ambages y sin más retrancas.
Hoy me he levantado dispuesto a saludar al nuevo día. Y lo he hecho como siempre, navegando sea cual sea el estado de la mar. 
Lo hago como siempre, desplegando velas y recogiéndolas cuando es necesario, pero con mayor determinación, dispuesto a dar gracias por cada momento que poseo y puedo compartir, porque es eso lo único que poseo.
Preparo el siguiente paso y planto semillas que quizás florezcan mañana y le den a comer los frutos a las personas que quiero y también a las que no odio, que son el mundo entero y probablemente más allá de él.
Firme ante lo que siento, pero flexible a lo humano. Seguidor de mis deseos y colaborador de los de los demás. Percibo que el mundo entero es un campo de oportunidades para celebrar todos los cumpleaños de cada día.
Afronto lo que puedo y me muestro generoso ante lo que me puede. Sin ser omnipotente, pero con mi tarea. Cuando no pueda, trataré de seguir dando los ánimos necesarios, el cariño imperecedero. 
Algún día brotarán las ramas, como ya lo han hecho y serán fuertes ante las inclemencias del tiempo. Sentirán sus azotes y también sus caricias, pero se mostrarán erguidas tras el temporal. Dignas sin soberbias y humildes ante lo ajeno.
Hoy me he levantado siendo quién soy y he dado un paso más.
 
Debo seguir caminado mientras disfruto del paseo, huelo el aire de la mañana y me embriaga la sustancia de la vida.
Y no me lo quedo, trato de compartirlo entonando con quién no pueda. 
Y cuando sea yo el que desafina, encontraré quién me acompañe en la canción y no dejaré de entonarla.
Hoy me he levantado. Ayer también lo hice y mañana lo espero sin más.
Hoy me he levantado, ¿me acompañas? Te acompaño.
Levantémonos, pues, hoy.