No sé si seré capaz de cumplir con el encargo no pedido pero si transmitido, que me han hecho las personas que más aprecio. Hablo en presente, con vocación de transmitir futuro.
Nacemos con encargo bajo el brazo. Otros nos los vamos cargando con mayor o menor fortuna nosotros mismos.
Nacemos con encargo bajo el brazo. Otros nos los vamos cargando con mayor o menor fortuna nosotros mismos.
Soy ejemplo de pocas cosas, pero para algunas sé que tengo algunas cualidades. Rebuznancia intencionada, como en tantas ocasiones.
Sabes una cosa, tenemos una fuerza interior que es capaz de levantarnos, de hacer que sigamos adelante.
Pero no sólo eso, también nos lleva a disfrutar y transmitir nuestras ganas de vivir, de luchar, de aprender de cualquier circunstancia.
Todo ello sin negar malos momentos. Siempre los tenemos, pero aún en los peores, podemos recordar lo que somos, lo que nos han hecho, los que nos han hecho y levar anclas al presente con visos de futuro.
Lo que nos han hecho. Dar gracias a la vida, a las personas que nos lo han hecho.
Los que nos han hecho. Dar gracias a la vida, alas personas que nos han hecho.
Qué seríamos sin ese ser social que se enriquece.
Qué seríamos sin las personas que nos han marcado no la cara sino el alma.
Las que han hecho posible que naveguemos en nuestro inerior y crezcamos.
Las que han hecho posible que naveguemos en nuestro inerior y deseemos vivir hasta cruzar la mar océana.
Esa extraña magia que nos lleva a la sincronicidad que nunca es casual aunque lo parezca.
Cierto que tiene porciones de casualidad, pero algo lo empuja más allá de la mera sincronía.
Son conexiones que nos generan y regeneran, que nos hacen profundizar al sumergirnos en el mundo de los sueños y la realidad.
Sabes que vales, no necesitas que yo te lo diga.
Aún así, la sincronicidad me lleva a hacerlo.
Fue el encargo y lo que aprendí.
La motivación es intínseca, bucea en nuestro interior.
Lo que nos da ganas de vivir, de aprender, de disfutar, de compartir, de ser social en el mundo de los sentimientos es consustancial a nosotros mismos y a la vez afluye de nuestras sincronías.
Viviré mientras una gota de vida recorra mi ser. Aspiro a más, aunque no sé de que manera.
Miento por una vez, sí que lo sé y lo callo y no lo voy a hacer.
Porque se vive tras la vida y qe cada cual lo interprete a su personal modo.
Yo lo hago al mío, porque siento las personas que viven en nosotros.
Háganse dueños de la magia que nos lleva a abrir los ojos a diario, a respirar el frío de la mañana, a sentir el calor de un abrazo, la dulzura de una mirada, la sincronicidad de una relación que nos enriquece.
Hazte dueña de la grandeza que llevas dentro, la que te permite darnos energía cuando muchos pensarían que te la debemos dar.
Regálanos tu energía, ejemplo extraño de grandeza que crece al ser donada.
Energía verdaderamente sostenible la crece mientras la compartimos.
Me agrada volver a leerte.
Releer es un placer cuando está escrito con sentimiento.
Seguir escribiendo, enseñando lo que no has dejado de compartir.
Grande, eres grande. Y no soy sólo yo el preso de sincronicidad. Otras personas lo aprecian.
Sabes por qué.
Porque te aprecian.
Y tú te podrías preguntar que extraño designio es el que les lleva a apreciarme.
Algo casualidad, mucho palabras que expresan más allá de lo escrito, actos y sensaciones que nos hacen grandes.
Eres grande.
Y te lo agradecemos.
Se lo agradecemos a esa también casual sincronicidad que nos permite apreciarla.
Gracias
Mapa de gratitudes: Sí, me gusta :)
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