viernes, 21 de junio de 2013

Para todos aquellos...Y uno aprende

Ahora que se acercan las vacaciones, dejo este poema, del que desconozco su autor (parece ser que erróneamente se le atribuye a Borges), 
para todos aquellos profesores 
que aprenden del día a día, 
que no se conforman, 
que miran a sus alumnos a los ojos, 
que no los hunden con su mirada, 
que disfrutan de cada clase aunque sea agotadora, 
aunque por momentos piensen en tirar la toalla, 
pero levantan la cabeza al instante 
y ayuden a otros a hacerlo.
Para todos aquellos que luchan por reequelibrar la sociedad
para aquellos que brindan oportunidades 
y tienden manos, alzan puentes
y enseñan  a cruzar ríos.
Para los que no se creen algo más
por saber algo menos,
que aprenden mientras enseñan
sin que se les caigan los anillos,
que no hielan esperanzas
sino prenden llamas.
...Y uno aprende, mientras cree enseñar

El poema: 
Y uno aprende

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.

Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende…
y con cada día uno aprende.