martes, 15 de mayo de 2007

* SUS AMIGAS, SIEMPRE SUS AMIGAS, QUE LUJO

Sus amigas, siempre sus amigas, siempre ahí, que lujo.

Que lujo tener personas que sabes que siempre están ahí.

Le afectó, claro que le afectó, como no le iba a afectar.

A los tres minutos ya estaba haciendo la tarea con su hija, que también es mi hija (algún día hablaré del gran corazón que tiene).

Me han sugerido la comunicación.

Que lujo tener personas que siempre están ahí, que no las ves y sin embargo están ahí. Que no las oyes y sabes que están, que las miras y te dicen todo, no las ves y piensas en ellas.

Las necesitas y no necesitas llamarlas, suena el teléfono.

Un teléfono, algo tan frío y por contra cuanto calor puede llevar, puede hasta sacarte de un pozo con su débil cordón, tirar de ti hasta que tu puedas tirar de él.

Un teléfono, cuan oportuno puede llegar a ser. A veces lo deseas y suena, cobra vida, sin discursos vacíos, sin palabras incluso, hay alguien al otro lado, lo sabes y si lo sabes de verdad no es suficiente, tampoco sobra, porque de eso nunca sobra, nunca llega a relajar, ni se aborrece.

De la época en la que entrenaba a baloncesto, una de las muchas cosas que me traje conmigo fue la de la conección con los equipos. Cuando realmente la lograbas, había situaciones en las que no era necesario hablar, bastaba con una simple mirada y ya sabían lo que querías.

Cuando estábamos lejos, incluso cuando estábamos cerca, había personas que no se comunicaban directamente y en un primer momento podía extrañar teniendo en cuenta quienes eran. Pero con un simple análisis te dabas cuenta de que no era así. ünicamente era una de las causas que suelen dificultar la comunicación: el miedo.

El miedo a lo desconocido, los miedos propios, el miedo a no saber que decir, como actuar. Lo entiendo perfectamente porque yo también he tenido que reeducarme en este sentido. Y he aprendido que no importa lo que digas, lo que importa es estar ahí.

Cuando se fueron enterando de su vitalidad, de su valentía, de como la gente la llamaba para apoyarla y acababan reconfortadas por ella, les desapareció el miedo, ese que dificulta cualquier comunicación. A pesar de todo, esas personas no dejaron de estar presentes, presentes en el pensamiento y en el corazón.

Sucede igual con las personas, las hay con las que basta una mirada para que te transmitan un mundo, mensajes que sólo cabrían en los mejores libros; transmiten complicidad, cercanía, apoyo, comprensión, ayuda y tantas cosas y sin apenas haber esbozado una palabra.

Esto lo he descubierto hasta en la red. Siempre había pensado en lo vacío de sus contactos y en su falsedad por cuanto tratan de encubrir sin sustituir los vacíos de muchas vidas. Pero a veces la casualidad te hace conectar con personas que no conoces y están dispuestas a brindarte una ayuda técnica o de otro tipo, a sabiendas de que no te conocen y de que no te van a conocer. Sin perseguir ningún fin te brindan su ayuda sin esperar nada a cambio.

Son como las personas que te ceden el paso y encima te regalan una sonrisa. No las conoces, no las vas a volver a ver, y a pesar de ello, te regalan un buen día, vas a trabajar con otra cara, y establecen eslabones que se transfieren. Puro altruismo en acción.

O vas a algún lugar y te sientes bien tratado, te atienden bien por encima de sus obligacioens, sin conocerte y sin esperar nada a cambio. Te hacen feliz por un momento y sobre todo te enseñan lo felices que son y cual es el camino a seguir.

LLegar a las personas, todo un arte en el que las palabras pueden sobrar o no hacer falta. ¿Cómo se comunican los sentimientos? Un arte bien usado que puede cambiar el mundo, y mal usado lo puede manipular y envilecer.

Hace poco leí una frase que me gustó mucho: "Cuanto menos lees, más peligroso puede ser lo que lees".

Y se puede aplicar a muchas otras cosas, no a la tele, que le pasa algo así como a la política, que a fueza de usarla mal nos creemos que es eso. Y no es así, puede y debería ser algo noble. Y la tele podría y debería ser algo noble. Y vaya que si tendría un garn poder de comunicación al servicio de la humanidad.

Por contra comunica basura con la excusa de dar lo que se le pide. Y no es así, los medios pueden tirar de las persona en un sentido o en otro, y casi siepre lo hacen en otro. La política también se puede usar para lograr el bien común, incluso equivocándose, pero muchas veces se utiliza puerilmente incluso acertando.

Volvamos al principio. Piensa por un momento en todas las personas que te han aportado algo en la vida. ¿Se lo hemos dicho? ¿Nos da vergüenza? Hoy mismo, tuve una grata conversación con un exalumno, imprevista como las mejores cosas, y cuantas cosas buenas descubrí en él, algunas sólo las atisbaba, me convertí en su alumno por unos momentos. Cuanta madurez en tan solo 20 años. Hoy en día que escasea incluive a los 50, es más apreciable cuando se encuentra. Que capacidad para oir mientras se eñseña o comparte.

Compartir, eso es, no había niveles ni clases magistrales, ida y vuelta. También aprendí del baloncesto cuando llegas a un grupo, cuando conectas y eres capaz de logar que tus palabras no sean huecas, ni para ti (es el principio) ni para ellos (también es el principio).

Como dije, volviendo al principio, que lujo contar con personas y no con los dedos, sino mentalmente y poniendo no la carne en el asador, sino el corazón en ello.

Hasta otro día