viernes, 29 de mayo de 2009

* 151.- HOY HE APRENDIDO ALGO. PUEDO DORMIR TRANQUILO

Hoy he aprendido algo, puedo dormir tranquilo, al menos algo más tranquilo.

He aprendido porque antes lo había hecho. pero me
jode algo (hablando mal y pronto) aunque sólo en sentido figurado. En realidad me gustan estas lecciones, sobre todo porque me hacen más humilde cuando más lo puedo necesitar.

Salta la alarma. Me avisan del peligro. No creo en él.

Lo provoco. Lo invoco. Lo convoco.

Llega.

Me vuelven a avisar.

Sigo sin creer en él.

Se me ofrecen.
Autosuficiente, no lo deshecho, probablemente más por vanidad que por otra cuestión.

Las mejores enseñanzas vienen así, de mano de la
relativización, haciéndote bajar al terreno que nunca debiste abandonar.

Tampoco es que fuese de sobrado. No es eso, al menos en esta ocasión.

Lo cierto es que uno tiene su
autoestima más o menos en su lugar, que si no, lo dejarían hundido en la miseria. Porque todo lo que lleva uno aprendido a lo largo de los años, que es poco o mucho, pero es lo que uno ha aprendido, hay quién te lo muestra un santiamén. Y lo hace desde la mayor de las humildades, desde el mayor de los respetos, no a ti, sino a todo ser viviente, y si te pones, a cada piedra del lugar.

Y te da una sana envidia, una admiración por quién tiene esas cualidades y no
brabuconea con ellas, sino que las usa para lo que fueron concebidas, en un mar de competencias.

Escuchar, reconducir, orientar, compartir, respetar, arrimar el hombro y agradecer.

Y tú, participas perplejo de ello, sin dejar de asombrarte por lo que ya sabías, pero te muestran sencillo.

Respeto, trato de escuchar, pero no soy único aunque no lo pretendiera. Sólo lo evidencio y aprendo.